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Mercedes Alvarado

Poesía cotidiana - Cuerpos Ajenos

Clara

Esas canas no son mi madre
los dedos ágiles en el estambre
quince llamadas por semana
arroz batido y mole en torta
unos lentes que no ven, los cigarros, el café.
Nada de eso es mi madre.

Es un tinte cubriendo los pecados
una pregunta repetida que no entiende
la fuerza para no llorar si llora otro
un amor de quinceañera en los cuarenta
y su inocencia de pelear, la terca inocencia
de nunca retirarse, es mi madre.

Un angustiado calor
un poema en la mirada
niña dibujándonos mañanas
hoyo cavado para escondernos;
la convención contra mi práctica
el otro lado del arnés.
Visita de pastel en domingo
el juego con el gato;
los pies por los que no cae la bicicleta
la abuela sin nietos; ésa
ésa es mi madre.

Mercedes Alvarado
Diciembre 2007

Uno nuevo

No te pido que sostengas mis manos.
Los príncipes son para las princesas
y yo apenas llego a ser mujer
quiero tu realidad golpeando la mía
tu roncar en mi cama
tu taza sucia en mi fregadero
 
mi amanecer cansada
el desánimo por no sé qué
un minuto de llanto diaro
 
mira que no hay en mis manos más
apenas algo sin naciente ni muerto
apenas media gota.
 
No pido cielos despejados para el desayuno.
Voy empujando el corazón hacia el abismo
cazando una sequía sobre la cual llorar
una montaña que me haga eco.
 
Ya ves, no pido maravillas ni magia
sólo que me mires limpiar las ventanas
y me recuerdes el tiempo
cada vez que sea tarde.
 
Mercedes Alvarado
2007

Así

Así
como caen los segundos perdidos
en el abismo del tiempo,
como se hace el silencio hiriente
en el espacio entre dos olas.
 
Así,
con la sencillez de los reflejos
frente a un espejo de soledad,
con lo liviano de una ausencia
frente al paso de un recuerdo.
 
Así,
tan despacio
                    tan natural
                                             tan sencillo.
 
Así
tan misterioso.
 
Así...
tan abstracto.
 
Sólo así,
me acuerdo.
 
Sólo así:
te necesito.
 
Mercedes Alvarado
2005

Poco sé hacer...

Poco sé hacer con la vida.
Mover las piernas
jugar los anillos
refugiarme en la cocina durante la neurosis
hacer bufandas para los días de lluvia
            aunque estemos en invierno
            aunque tenga calor
            aunque me suden las manos
 
camino cuando quiero correr
y camino aunque no quiera caminar
 
acudo a mi búsqueda cada instante
me quedo en el ardor sobre los labios después de un puro
en la amargura del gusto autorizado
de cuando en cuando, de vez o par por mes o año
 
a dos medidas doy casi en todo caso
no sé llegar al medio y quizá me encuentro allí
marcho de la mano conmigo
y en el filamento de un pasto olvido
qué estaba buscando
    buscando- me.
 
 
Mercedes Alvarado
2007

Sin tocarnos

Sin tocarnos
 
Cuando sabes qué hay en mis ojos
y yo me sé en los tuyos al mirarte,
como dos ciegos nos vamos hablando
hasta que es un estorbo la palabra.
 
Separados / somos distancia
pero sabes de mis manos buscándote
y más aún de tus labios ansiosos;
pero convertimos los cuerpos en muertos
para evitar el roce de todos los jueces.
 
Mercedes Alvarado.
 
 
*Del libro Cuerpos Ajenos

Despierto

Diez minutos más
en arrullo de su voz
cinco más
caliente bajo su cuello
quince para sortear
calzado y blusa
tres en reflexión
por lo que viene al día.
Media hora de retraso.
Siete pasos
hasta el baño.
Sólo una gota
para recordar
que se ha ido. 

Nuevos apuntes del cuaderno

Cuando no me pierdo del mundo exploto, y estoy explotando si no estoy perdida, inventándome un exilio sin compatriotas, ni asilo, ni perseguidos. Son largas mis sonrisas, porque no sé hacer vida de a poco, ni vida despacio; está siempre la sangre abultada en algún sitio, siempre un músculo acelerado, cada día pierde la cordura al menos una de mis neuronas.

 

Se me perdió la palabra en un día de mucho sol, se me escapó un verbo y sólo tuve otros. Por eso que no sé decir. No sé querer de un modo distinto, es todo implosión y no consigo darlo; se me cae el amor de las manos aún antes de tenerlo, lo dejo en un rincón, le observo todo el día y no es más que un cuadro en la pared de una sala que no recibe nunca visitas. 

De Bellas Artes al Toreo (Jul.2007)

* Columna publicada en la revista En Cuentos Cercanos de Cualquier Tipo del mes de Julio.
 
De Bellas Artes al Toreo
Mercedes Alvarado.
 

Más de la mitad de lo que hay en el librero lo compré en el mismo sitio. Son ediciones económicas de los clásicos, distinguibles por franjas de colores sólidos: rojo, verde, azul; tamaño perfecto para traerlos en la bolsa y una letra que no me deja ciega. Soy una adicta, cada semana compro uno. El vendedor de libros, que es un librero distinto al de la primera línea, me conoce; a veces no recuerda cuáles tengo y cuáles no, pero me ofrece y habla de cada uno como sólo un lector puede hacerlo.

 

La semana pasada compré un ejemplar que me faltaba, uno de ésos de los que has escuchado muchos comentarios, de los que ocasionan polémica en la mesa de cualquier café cuando salen al tema. Estuvo en el buró por cinco días hasta que esta mañana lo eché en la bolsa.

 

Comencé a leerlo de camino a la oficina. Introducción y notas incluidas, llegué a la página treinta sin encontrar el motivo del escándalo. Hice el trasbordo habitual en tacuba y entré, no sé cómo, al primer vagón. Me sorprendí nuevamente de la capacidad que tienen algunos para dormir de pie; ciertamente el calor induce al sueño y en horas en que ni el sol se ha atrevido a salir, es una tentación latente, pero dormir de pie es una de las habilidades que aún no poseo.

 

Pasando de la página cuarenta, las nítidas descripciones me llevaban de la mano por situaciones que ni en la más loca de mis alucinaciones habría podido imaginar. Noté como, al descender muchos de los pasajeros en Tacubaya, con el panorama despejado, un par de señoras me observaban detenidamente y murmuraban algo entre sí.

 

Un señor, sentado al fondo, cargaba un gesto de ‘no me quería levantar’ y recorría de arriba hacia abajo mi postura. Parecía esperar alguna explicación. Bajé en mi estación y tomé el camión hacia insurgentes; también iba lleno, pero pude sostener con una mano el tubo y la otra el libro. Me sentía ansiosa por conocer lo que seguía, por saber hasta dónde iba a llegar la capacidad del escritor en el manejo de sinónimos, de palabras distintas para nombrar las mismas partes del cuerpo.

 

Al fin llegué a la oficina. Cerré el libro y entré con calma. Le sonreí a la recepcionista, como cada mañana. Ella también me miró con desconcierto. Sólo entonces entendí que hay libros que no necesitan ser leídos para ocasionar sorpresa; los del Marqués de Sade, se cuentan entre ellos.

 

 

Confieso

No te quiero
no puedo quererte
no sé quererte.
 
¿Cómo le llamo, entonces?
Estupidez crónica, severa,
necesidad de retener cabal
y minuciosa reconstrucción
de la imagen que sí quiero.
 
 
Me habían pedido éste, y lo prometido es deuda.
Es el poema con el que decidimos cerrar el libro Cuerpos Ajenos; a modo de reafirmación, o quizá de autoconfirmación para dejar en claro que aún en los casos menos deseados, estará siempre la condición de la no-propiedad. Me quedo, sin embargo, con lo que me robé o me regalaron, con la sonrisa de lo que se compartió, con la insistencia, y con mi percepción.

Minificciones

Van un par de minificciones, que entraron en el VII Festival de Cuento Brevísimo 'Los mil y un insomnios' de este año.

Geografía.

Caminé veinte pasos en la arena. Diez hacia la derecha, donde pensé que estaba el oriente; diez a la izquierda, hacia el occidente y nada distinto hallé. Hacia atrás no quise ir ni con la cabeza, pero adelante me asutaba. En este sitio hallaron mi cuerpo.



Mal entendido.

Llegaron al Ministerio Público en ropa interior, los vecinos se habían quejado de un escándalo prolongado por una semana. Ella era cubana y él eslovaco. Su primer punto de acuerdo fue que odiaban el capitalismo y a Bush, por eso ninguno había aprendido inglés.

En el departamento que compartían encontraron sogas, látigos, cadenas y máscaras. Cuando vinieron los intérpretes declararon el motivo de su primera pelea. No lograron entender quién era el masoquista, y quién el sádico.

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¡Gracias por tu visita!
  • December 23 12:21 PM
     
     

    *

     

     

     

    HABLANDO

    DE NAVIDAD

     

     

    El tiempo distorsiona

    las ilusiones

    que van a largo plazo

     

    su realidad nos muestra

    las frustraciones

    y el gesto cotidiano

    nos devuelve la nuestra

    hecha jirones

     

    pero a pesar de todo y de manías

    romper monotonías un periodo

    estructura las nuevas armonías

    que nos van a hacer falta codo a codo

    en el ir y venir de cada día

    y a medida que surja cada logro

    renueva convicciones y alegrías

    que se adaptan a nuevos corazones

    o a los mismos de siempre en cierto modo

     

     

    Nelo Bacora

     

     

     

    ¡Feliz Navidad!  y  ¡Feliz Año Nuevo! 2008

     

     

     

  • December 13 5:58 PM
     
    Quedo asombrado con tu poesía
    Es ese arroyo de aguas cristalinas
    con el que uno siempre sueña y un día
    bebe de él como una golondrina
     
    Te dejo mi admiración y este recuerdo...
     

     

     

    MERCEDES ALVARADO

     

     

    Merced a las palabras que hay escritas

    en un libro de poemas tomo el cielo

    remitente de versos y de citas

    como lienzo de ensueño como un velo

    editado con lágrimas benditas…

    disfrazo entonces mi alma en pleno vuelo

    en tanto que en un viaje sin regreso

    si tu no estás conmigo  quedo preso

     

    Acostumbro a leer del pensamiento

    las cosas que tu quieres que yo sepa

    verdades que se acoplan al momento

    a mi testarudez y hasta la cepa

    razones corazón y sentimiento

    a poco que la duda llegue trepa…

    de forma que no quiero equivocarme

    o pensar que tu puedas engañarme

     

     

    Nelo Bacora